Como mi fotolog es una porquería, que no deja formatear el texto, y además les baja terriblemente la calidad a las imágenes, decidí postear las primeras dos partes de este proyecto acá, para que se puedan apreciar mejor.
Esto no está exento de chistes internos o referencias geeks a Buffy... Estan advertidos.
Update 18/08: La historia está completa, enjoy!
Parte 1
-¿Para qué carajo me hacen venir si no hay nadie?
Yuli tenía motivos para estar caliente: La noche anterior había recibido un llamado de la escuela para ir a buscar el analítico, que desde hace meses le debían. Por eso, al llegar y no encontrar a nadie, su reacción no fue precisamente amigable.
-Siempre lo mismo en este colegio de mierda. También, con el Centro de Estudiantes que tienen…
Golpeó la puerta de Secretaría una vez más. Nada. Al lado de ella, una sección entera de la escuela en ruinas, en construcción desde el misterioso incendio que destruyó la biblioteca el verano anterior.
-Si hubiera sabido me quedaba durm…
Se detuvo al escuchar un ruido que venía de la parte derrumbada de al lado. Y sintió algo que la llamaba a entrar. Comprobando que no había nadie mirando, se adentró en la zona en construcción.
Había cada vez menos luz a medida que se iba metiendo más en ese pasillo. Al final, llegó a una habitación donde las paredes parecían de piedra más que de ladrillo. En el piso podía verse que todas las baldosas habían sido sacadas, y en una zona hasta se había excavado hasta llegar a la tierra. Cuando se acercó, vio lo que parecía una puerta redonda, con una cabeza de cabra y una estrella invertida grabadas en el metal.
-Guau, o los que hicieron el tanque de agua eran fans de Slayer, o tenemos una Boca del Infierno en el Rancho!
-Con permiso de quién entraste? –dijo una voz, que hizo a Yuli sobresaltarse. Se dio vuelta, y quedó de cara con la portera, con sus anteojos cuadrados y su pelo corto entre rubio y canoso.
-Vine a buscar el ana—
-No podés entrar en esta parte. –dijo la portera, con su usual cara de orto.
-Bueno, me voy… Si me deja salir.
La portera se había puesto entre Yuli y la salida. Y parecía no tener intención de moverse.
-No podés entrar en esta parte. Pero entraste. No te puedo dejar salir.
En ese entonces la portera se volvió un vampiro, y se tiró contra Yuli. Comenzaron a pelear, y por un momento Yuli quedó acorralada. Pero de repente, con un esfuerzo lanzó a la portera contra la pared.
-Che, vamportera… Te olvidás quién soy yo no? –dijo Yuli, caminando hacia la puerta. –Me las tomo.
-No, pero no importa que salgas de acá… Cuando la puerta se abra, ni vos ni tus amigos van a volver a hacerse los vivos por acá, entendiste? –contesto la portera, mientras Yuli volvía a irse por el pasillo.
-Entonces hay una Boca del Infierno en la escuela –dijo Marian, esa tarde en el pool-, me quiero volver chango.
-Segura que no era el logo de Slayer? –dijo Manu, mientras embocaba una rayada y la blanca atrás en fila india.
-No, lo pensé –dijo Yuli-, pero es igualito al sello ese…
-El sello de Dalthanzar –dijo Manu.
-Si, eso… Cómo te acordás? –Pregunto Yuli.
-Tengo Buffy en DVD, boluda.
-Ah, cierto.
-Y que decís? Que vayamos a revisar otra vez? –Dijo Marian.
-Creo que sería lo mejor. Este viernes a la noche, si pueden.
Ese viernes a la noche, volvieron a entrar a la escuela. Volvieron a entrar al pasillo y escucharon una voz del otro lado. No lograron distinguir que decía, pero sonaba femenina.
-Quédense acá, voy yo… debe ser la portera. –dijo Yuli.
Y saltó con la Guadaña para atacar a quien fuera, pero se detuvo en seco, porque no era la portera: Era Natasha.
-Qué mierda hacés acá, gorda? –preguntó Yuli
-Es viernes a la noche, ni en pedo me quedo en casa.
Justo en ese momento Manu y Marian entraron a la habitación. Pero atrás de ellos entró la portera.
-Volviste, y con tus amigos… No creí que fueras tan estúpida.
-Esta vez vine preparada –dijo Yuli, sacando la Guadaña.
La pelea estaba por comenzar…
Parte 2
Esto no está exento de chistes internos o referencias geeks a Buffy... Estan advertidos.
Update 18/08: La historia está completa, enjoy!
Parte 1-¿Para qué carajo me hacen venir si no hay nadie?
Yuli tenía motivos para estar caliente: La noche anterior había recibido un llamado de la escuela para ir a buscar el analítico, que desde hace meses le debían. Por eso, al llegar y no encontrar a nadie, su reacción no fue precisamente amigable.
-Siempre lo mismo en este colegio de mierda. También, con el Centro de Estudiantes que tienen…
Golpeó la puerta de Secretaría una vez más. Nada. Al lado de ella, una sección entera de la escuela en ruinas, en construcción desde el misterioso incendio que destruyó la biblioteca el verano anterior.
-Si hubiera sabido me quedaba durm…
Se detuvo al escuchar un ruido que venía de la parte derrumbada de al lado. Y sintió algo que la llamaba a entrar. Comprobando que no había nadie mirando, se adentró en la zona en construcción.
Había cada vez menos luz a medida que se iba metiendo más en ese pasillo. Al final, llegó a una habitación donde las paredes parecían de piedra más que de ladrillo. En el piso podía verse que todas las baldosas habían sido sacadas, y en una zona hasta se había excavado hasta llegar a la tierra. Cuando se acercó, vio lo que parecía una puerta redonda, con una cabeza de cabra y una estrella invertida grabadas en el metal.
-Guau, o los que hicieron el tanque de agua eran fans de Slayer, o tenemos una Boca del Infierno en el Rancho!
-Con permiso de quién entraste? –dijo una voz, que hizo a Yuli sobresaltarse. Se dio vuelta, y quedó de cara con la portera, con sus anteojos cuadrados y su pelo corto entre rubio y canoso.
-Vine a buscar el ana—
-No podés entrar en esta parte. –dijo la portera, con su usual cara de orto.
-Bueno, me voy… Si me deja salir.
La portera se había puesto entre Yuli y la salida. Y parecía no tener intención de moverse.
-No podés entrar en esta parte. Pero entraste. No te puedo dejar salir.
En ese entonces la portera se volvió un vampiro, y se tiró contra Yuli. Comenzaron a pelear, y por un momento Yuli quedó acorralada. Pero de repente, con un esfuerzo lanzó a la portera contra la pared.
-Che, vamportera… Te olvidás quién soy yo no? –dijo Yuli, caminando hacia la puerta. –Me las tomo.
-No, pero no importa que salgas de acá… Cuando la puerta se abra, ni vos ni tus amigos van a volver a hacerse los vivos por acá, entendiste? –contesto la portera, mientras Yuli volvía a irse por el pasillo.
-Entonces hay una Boca del Infierno en la escuela –dijo Marian, esa tarde en el pool-, me quiero volver chango.
-Segura que no era el logo de Slayer? –dijo Manu, mientras embocaba una rayada y la blanca atrás en fila india.
-No, lo pensé –dijo Yuli-, pero es igualito al sello ese…
-El sello de Dalthanzar –dijo Manu.
-Si, eso… Cómo te acordás? –Pregunto Yuli.
-Tengo Buffy en DVD, boluda.
-Ah, cierto.
-Y que decís? Que vayamos a revisar otra vez? –Dijo Marian.
-Creo que sería lo mejor. Este viernes a la noche, si pueden.
Ese viernes a la noche, volvieron a entrar a la escuela. Volvieron a entrar al pasillo y escucharon una voz del otro lado. No lograron distinguir que decía, pero sonaba femenina.
-Quédense acá, voy yo… debe ser la portera. –dijo Yuli.
Y saltó con la Guadaña para atacar a quien fuera, pero se detuvo en seco, porque no era la portera: Era Natasha.
-Qué mierda hacés acá, gorda? –preguntó Yuli
-Es viernes a la noche, ni en pedo me quedo en casa.
Justo en ese momento Manu y Marian entraron a la habitación. Pero atrás de ellos entró la portera.
-Volviste, y con tus amigos… No creí que fueras tan estúpida.
-Esta vez vine preparada –dijo Yuli, sacando la Guadaña.
La pelea estaba por comenzar…
Parte 2-¿Y pensás que con esa hachita me vas a lastimar, nena? Evidentemente sos muy tonta. –la portera dejó escapar una risa maligna.
-Agh, vampiros –dijo Yuli-. Siempre tan boludos.
-¿Y por qué andás con una?
-¿Yo? ¿Con una vampiro? Nah…
-¿Y qué es eso, entonces? –dijo la portera y señaló a Natasha.
-¿La gorda? Jaja, justo.
-De hecho… -dijo Natasha, cuya cara era ahora la de un vampiro- No se equivocó tanto.
Yuli se quedó en silencio por un momento.
-Mirá si sos trola, eh.
La portera aprovechó la distracción para saltar sobre Yuli, pero esta fue más rápida y le cortó la cabeza con la Guadaña antes de que tocara el piso. El cuerpo se volvió polvo en un segundo.
-¿Y cómo y desde cuándo es que sos un vampiro? –preguntó Yuli a Natasha.
-Hace un mes. Y no me acuerdo.
-Jajaja, contate otro.
-¡En serio no me acuerdo!
-Bueno, dale.
-Salí una noche con Dalma. Me levanté a la mañana con aliento a sangre
-Ajá.
-…Y a vómito.
-Ahí me cierra un poco más.
-Y no sabía que había pasado.
-Ok, puede ser.
-¡Y Solcito existe!
-No, eso sigo sin creerlo.
-Mierda.
Abrieron el sello del suelo y entraron. Adentro era como una cueva muy antigua, con las paredes iluminadas por antorchas. Iban caminando tratando de escuchar algo, cuando Yuli se detuvo.
-Nos vienen siguiendo –dijo.
-Si, yo lo siento… Es un vampiro –dijo Natasha.
Pero no había nadie atrás de ellos, por lo que siguieron caminando.
De repente, el ruido se hacia más fuerte: había una abertura en frente de ellos que daba a una cámara enorme. Marian se asomó, y vio un montón de demonios acuclillados, rindiéndole respetos a una figura que se encontraba del otro lado de la cámara, por lo cual no llegó a ver bien.
-Hay alguien muy groso y otros que lo siguen, pero no lo veo –explicó a los demás.
-Demonios, ¿No? –preguntó Yuli- Qué obvio. Está re quemado.
-Como los Arctic Monkeys, y a vos te encantan –dijo Manu.
Yuli se asomó y vio ella misma a los demonios. Estaba por enfocar la vista en la figura más lejana, pero de repente Marian empezó a reírse.
-¿Qué pasa? –le preguntó Natasha.
-Jajaja, ¡sos una vampetera!
-¡Callate, pedazo de puto!
-¡PELOTUDA!
-¡PAJERO!
-¡Bueno, che, córtenla! –intervino Yuli- Tenemos cosas más importantes pasando acá.
Todo quedó en silencio de repente.
-Trola.
-Mogólico.
-Como decía –siguió Yuli-, tenemos que pensar en un montón de cosas, como…
-Como qué piensan hacer para salir vivos de acá adentro –dijo una voz femenina y grave, y Yuli supo que era quien los había estado siguiendo.
Se dio vuelta, y casi se le escapa un grito de sorpresa.
-¿O piensan que no se dieron cuenta que están acá adentro? –dijo la profesora Caballero.
Parte 3
-Agh, vampiros –dijo Yuli-. Siempre tan boludos.
-¿Y por qué andás con una?
-¿Yo? ¿Con una vampiro? Nah…
-¿Y qué es eso, entonces? –dijo la portera y señaló a Natasha.
-¿La gorda? Jaja, justo.
-De hecho… -dijo Natasha, cuya cara era ahora la de un vampiro- No se equivocó tanto.
Yuli se quedó en silencio por un momento.
-Mirá si sos trola, eh.
La portera aprovechó la distracción para saltar sobre Yuli, pero esta fue más rápida y le cortó la cabeza con la Guadaña antes de que tocara el piso. El cuerpo se volvió polvo en un segundo.
-¿Y cómo y desde cuándo es que sos un vampiro? –preguntó Yuli a Natasha.
-Hace un mes. Y no me acuerdo.
-Jajaja, contate otro.
-¡En serio no me acuerdo!
-Bueno, dale.
-Salí una noche con Dalma. Me levanté a la mañana con aliento a sangre
-Ajá.
-…Y a vómito.
-Ahí me cierra un poco más.
-Y no sabía que había pasado.
-Ok, puede ser.
-¡Y Solcito existe!
-No, eso sigo sin creerlo.
-Mierda.
Abrieron el sello del suelo y entraron. Adentro era como una cueva muy antigua, con las paredes iluminadas por antorchas. Iban caminando tratando de escuchar algo, cuando Yuli se detuvo.
-Nos vienen siguiendo –dijo.
-Si, yo lo siento… Es un vampiro –dijo Natasha.
Pero no había nadie atrás de ellos, por lo que siguieron caminando.
De repente, el ruido se hacia más fuerte: había una abertura en frente de ellos que daba a una cámara enorme. Marian se asomó, y vio un montón de demonios acuclillados, rindiéndole respetos a una figura que se encontraba del otro lado de la cámara, por lo cual no llegó a ver bien.
-Hay alguien muy groso y otros que lo siguen, pero no lo veo –explicó a los demás.
-Demonios, ¿No? –preguntó Yuli- Qué obvio. Está re quemado.
-Como los Arctic Monkeys, y a vos te encantan –dijo Manu.
Yuli se asomó y vio ella misma a los demonios. Estaba por enfocar la vista en la figura más lejana, pero de repente Marian empezó a reírse.
-¿Qué pasa? –le preguntó Natasha.
-Jajaja, ¡sos una vampetera!
-¡Callate, pedazo de puto!
-¡PELOTUDA!
-¡PAJERO!
-¡Bueno, che, córtenla! –intervino Yuli- Tenemos cosas más importantes pasando acá.
Todo quedó en silencio de repente.
-Trola.
-Mogólico.
-Como decía –siguió Yuli-, tenemos que pensar en un montón de cosas, como…
-Como qué piensan hacer para salir vivos de acá adentro –dijo una voz femenina y grave, y Yuli supo que era quien los había estado siguiendo.
Se dio vuelta, y casi se le escapa un grito de sorpresa.
-¿O piensan que no se dieron cuenta que están acá adentro? –dijo la profesora Caballero.
Parte 3-Entonces esa persona a quien adoraban los demonios… -Yuli trataba de cerrar el concepto en su cabeza- ¿es la profesora Heredia?
Habían salido de la boca del infierno y se encontraban en el salón que había sido de 3ro 5ta el año anterior.
-Sí –le contestó Caballero-. Y no es una persona. Es un vampiro, como yo.
-¡Por eso no corrige en hoja cuadriculada! –dijo Manu.
-¿Qué tiene que ver eso? –preguntó Marian.
-Nada –contestó Manu-. Pero le tengo bronca por eso todavía.
-Con una horda de demonios que la siguen, -dijo Yuli- ¿por qué?
-Ella y yo los estábamos buscando en el sótano de la escuela, porque habíamos escuchado que habían incendiado la biblioteca en las vacaciones de verano –siguió la profesora-. Cuando los encontramos, ella me reveló sus verdaderas intenciones: convertirlos en su ejército privado.
-Pero un montón de demonios no van a seguir a un simple vampiro –dijo Yuli-, tiene que haber algo más.
-Hay algo más –dijo Caballero-. Ella y yo tenemos habilidades que otros vampiros no tienen, como magia, y la habilidad de salir al sol.
-¡Yo quiero de eso! –dijo Natasha- Extraño salir de día… Era así como re guau.
-El asunto –siguió Caballero-, es que ahora ella tiene un montón de demonios que la idolatran como un dios. Y los quiere usar para salir a la superficie.
-Y no se va a acabar, hasta que todos estemos muertos… O ella esté muerta –dijo Yuli
-¿Querés que nos mandemos así re suicidas? –dijo Marian- ¡Son un montón!
-Pero nosotros somos más fuertes. –dijo Yuli- Además tenemos armas más lindas y somos fotogénicos. Menos vos –argegó señalando a Natasha.
-Jajaja, sos re graciosa –contestó ella.
-Yo sé cuando sería el mejor momento para ir. Si les interesa, obviamente –dijo Caballero.
-Sí que nos interesa… No podemos dejar que salgan –dijo Yuli.
-Escuchenmé entonces…
Esa noche, volvieron a la escuela, acompañados por Caballero. Abrieron el sello y volvieron a entrar a la cámara.
-Déjenme ir adelante –dijo Caballero-. No se van a alertar si me ven a mi entrar primero.
-Ok –dijo Yuli.
Finalmente llegaron al final del pasillo, pero esta vez no había tanto ruido.
-Voy yo –dijo la profesora, y bajó el escalón de la entrada a la sala-. Listo, seguí vos, Arias.
Yuli bajó el escalón y entró a la cámara.
-Gracias por ayudarnos a entrar –dijo-. Capaz que nunca habríamos podido llegar a esta cámara… vacía.
Mariano había sido el último en pasar. No había nadie en la cámara excepto por ellos cinco.
-No hay nadie… –dijo Yuli- ¿Para qué vinimos?
-¿Qué no vinieron para verme a mí? –dijo una voz.
La profesora Heredia bajó el escalón y entró a la cámara. Atrás de ella, los demonios bloqueaban el pasillo, haciendo la salida imposible.
-Cumplí con mi parte –dijo Caballero, y bajó la cabeza-. Ahora cumplí vos con tu parte.
-¿Profe? –dijo Yuli- ¿Usted nos entregó?
Heredia soltó una risa maniática mientras los demonios comenzaron a entran en la cámara. No había salida más que pelear…
Parte 4
Habían salido de la boca del infierno y se encontraban en el salón que había sido de 3ro 5ta el año anterior.
-Sí –le contestó Caballero-. Y no es una persona. Es un vampiro, como yo.
-¡Por eso no corrige en hoja cuadriculada! –dijo Manu.
-¿Qué tiene que ver eso? –preguntó Marian.
-Nada –contestó Manu-. Pero le tengo bronca por eso todavía.
-Con una horda de demonios que la siguen, -dijo Yuli- ¿por qué?
-Ella y yo los estábamos buscando en el sótano de la escuela, porque habíamos escuchado que habían incendiado la biblioteca en las vacaciones de verano –siguió la profesora-. Cuando los encontramos, ella me reveló sus verdaderas intenciones: convertirlos en su ejército privado.
-Pero un montón de demonios no van a seguir a un simple vampiro –dijo Yuli-, tiene que haber algo más.
-Hay algo más –dijo Caballero-. Ella y yo tenemos habilidades que otros vampiros no tienen, como magia, y la habilidad de salir al sol.
-¡Yo quiero de eso! –dijo Natasha- Extraño salir de día… Era así como re guau.
-El asunto –siguió Caballero-, es que ahora ella tiene un montón de demonios que la idolatran como un dios. Y los quiere usar para salir a la superficie.
-Y no se va a acabar, hasta que todos estemos muertos… O ella esté muerta –dijo Yuli
-¿Querés que nos mandemos así re suicidas? –dijo Marian- ¡Son un montón!
-Pero nosotros somos más fuertes. –dijo Yuli- Además tenemos armas más lindas y somos fotogénicos. Menos vos –argegó señalando a Natasha.
-Jajaja, sos re graciosa –contestó ella.
-Yo sé cuando sería el mejor momento para ir. Si les interesa, obviamente –dijo Caballero.
-Sí que nos interesa… No podemos dejar que salgan –dijo Yuli.
-Escuchenmé entonces…
Esa noche, volvieron a la escuela, acompañados por Caballero. Abrieron el sello y volvieron a entrar a la cámara.
-Déjenme ir adelante –dijo Caballero-. No se van a alertar si me ven a mi entrar primero.
-Ok –dijo Yuli.
Finalmente llegaron al final del pasillo, pero esta vez no había tanto ruido.
-Voy yo –dijo la profesora, y bajó el escalón de la entrada a la sala-. Listo, seguí vos, Arias.
Yuli bajó el escalón y entró a la cámara.
-Gracias por ayudarnos a entrar –dijo-. Capaz que nunca habríamos podido llegar a esta cámara… vacía.
Mariano había sido el último en pasar. No había nadie en la cámara excepto por ellos cinco.
-No hay nadie… –dijo Yuli- ¿Para qué vinimos?
-¿Qué no vinieron para verme a mí? –dijo una voz.
La profesora Heredia bajó el escalón y entró a la cámara. Atrás de ella, los demonios bloqueaban el pasillo, haciendo la salida imposible.
-Cumplí con mi parte –dijo Caballero, y bajó la cabeza-. Ahora cumplí vos con tu parte.
-¿Profe? –dijo Yuli- ¿Usted nos entregó?
Heredia soltó una risa maniática mientras los demonios comenzaron a entran en la cámara. No había salida más que pelear…
Parte 4-¡Mátenlos a todos! ¡No dejen que escapen!
Yuli gritó la orden a sus amigos mientras se batía a hachazos contra los demonios que la rodeaban. Solo podía pensar en la traición de Caballero, y que probablemente sus amigos y ella no iban a salir vivos de ahí.
-¡Yuli! –gritó Mariano desde otro punto de la cámara- ¡Son muchos, y van para la puerta!
Era cierto: en la puerta, Manu y Natasha intentaban a duras penas que ningún demonio saliera a la superficie.
Miró hacia el otro lado de la habitación: Heredia daba órdenes a los demonios, mientras que Caballero miraba el suelo. Algo en su expresión hizo a Yuli creer que las cosas no eran exactamente como ella las había planeado.
“Tengo que llegar al otro lado”, pensó. Acabó con el demonio que la atacaba en ese momento, y comenzó a saltar sobre los otros para llegar al otro lado de la habitación, repartiendo hachazos en el camino.
-Me dijiste que iban a vivir si te los traía –le dijo Caballero a Heredia.
-Mentí –dijo esta-. No sería la primera vez que me creés sin hacer preguntas.
-Pero es totalmente innecesario esto… Sí, está bien, Arias es la Cazadora. Pero, ¿por qué ahora? Tuviste un año entero para destruirla y no –
-Un año –interrumpió Heredia- durante el cual no supe que era la Cazadora. Y entonces pensé en hacer algo al respecto. De una vez por todas.
-Lástima que esto se acaba ahora –dijo Yuli, que justo llegó con ellas-, y salís perdiendo.
Sacó el hacha y se acercó a Heredia. Ésta sonrió y su cara se volvió de vampiro.
-Voy a disfrutar haciéndote mierda, nena. A vos, y a tus amigos.
Saltó sobre Yuli, quien cerró los ojos y se cubrió con la Guadaña. Pero el impacto nunca llegó. Abrió los ojos: Heredia estaba suspendida en el aire, inmóvil y sorprendida.
-Andá a sacar a tus amigos –le dijo Caballero, quien estaba manteniendo a Heredia en el aire con magia-. Dale, que a Re Ojeda se lo están por comer allá. Yo la mantengo acá mientras pueda.
-Profe… ¿Por qué nos está ayudando? –preguntó Yuli.
-Porque les tengo mucho afecto a ustedes, creo que el año pasado ya se dieron cuenta –dijo Caballero, y una sonrisa se le dibujó en la cara-.
-Gracias –dijo Yuli-. Cuídese ¿está bien?
-No te preocupes –dijo la profesora-. Voy a estar bien, siempre y cuando no—
La frase quedó incompleta y Yuli tuvo que ahogar un grito: La mitad de abajo del cuerpo de la profesora se estaba volviendo polvo. En unos segundos, se había evaporado por completo. Heredia aterrizó suavemente, riendo.
-Sabías que por ser tan blanda ibas a terminar mal. Traté de advertírtelo un montón de veces y no me quisiste escuchar.
Yuli había caído de rodillas al suelo, sin creer lo que acababa de ver: Heredia había acabado con Caballero como si nada, y parecía seguir reprochándola.
-Y ahora seguís vos –dijo Heredia.
Y se acercó a Yuli caminando lentamente.
-Se colgaba… -dijo Yuli en voz muy baja.
-Disculpame, ¿Qué? –dijo Heredia.
-Hablando con nosotros, en clase. Se colgaba…
Yuli se levantó lentamente, aún mirando el suelo.
-Nos aprobaba aunque nos rascábamos las pelotas… Nos dejó poner puteadas en el radioteatro…
Levantó la vista, llena de odio.
-Cagaste.
Yuli saltó con la Guadaña, tan rápido que Heredia quiso cubrirse la cara con las manos, pero para cuando los brazos estaban en alto, ya no había una cara que cubrir. La cabeza cayó al suelo donde se hizo polvo instantáneamente. El cuerpo se dobló sobre sus rodillas y se evaporó antes de caer de frente. Yuli se quedó mirando la montaña de polvo con los ojos llorosos por un instante, pero se dio vuelta y, sin decir nada, fue a ayudar a sus amigos con los demonios restantes.
-Pero bueno –dijo Natasha, un rato más tarde, saliendo de la escuela-, por lo menos no era mala, te terminó ayudando, ¿no?
-Sí, pero igual…
Yuli seguía sin saber qué decir. Se sentía triste y agradecida al mismo tiempo.
-Esto de ser la Cazadora es un dolor de ovarios –dijo al final-.
-Pero estamos nosotros –dijo Marian-. Manu, la gorda y yo.
-Yo soy un vampiro, ¿se acuerdan? –dijo Natasha.
-Siempre fuiste una comehombres sin alma –le dijo Manu-, no creo que haya mucha diferencia.
Todos se rieron excepto Natasha.
-Nah, pero tienen razón –dijo Yuli-. Hay que seguir adelante… Y lo demás, cosas que pasan.
El sol comenzaba a asomarse y hacía frío. Yuli, Manu, Natasha y Mariano siguieron caminando juntos, sabiendo que nada les iba a pasar de esa forma. Todo estaba tranquilo ahora.
-Jajaja, “vampetera” -rió Mariano.
Yuli gritó la orden a sus amigos mientras se batía a hachazos contra los demonios que la rodeaban. Solo podía pensar en la traición de Caballero, y que probablemente sus amigos y ella no iban a salir vivos de ahí.
-¡Yuli! –gritó Mariano desde otro punto de la cámara- ¡Son muchos, y van para la puerta!
Era cierto: en la puerta, Manu y Natasha intentaban a duras penas que ningún demonio saliera a la superficie.
Miró hacia el otro lado de la habitación: Heredia daba órdenes a los demonios, mientras que Caballero miraba el suelo. Algo en su expresión hizo a Yuli creer que las cosas no eran exactamente como ella las había planeado.
“Tengo que llegar al otro lado”, pensó. Acabó con el demonio que la atacaba en ese momento, y comenzó a saltar sobre los otros para llegar al otro lado de la habitación, repartiendo hachazos en el camino.
-Me dijiste que iban a vivir si te los traía –le dijo Caballero a Heredia.
-Mentí –dijo esta-. No sería la primera vez que me creés sin hacer preguntas.
-Pero es totalmente innecesario esto… Sí, está bien, Arias es la Cazadora. Pero, ¿por qué ahora? Tuviste un año entero para destruirla y no –
-Un año –interrumpió Heredia- durante el cual no supe que era la Cazadora. Y entonces pensé en hacer algo al respecto. De una vez por todas.
-Lástima que esto se acaba ahora –dijo Yuli, que justo llegó con ellas-, y salís perdiendo.
Sacó el hacha y se acercó a Heredia. Ésta sonrió y su cara se volvió de vampiro.
-Voy a disfrutar haciéndote mierda, nena. A vos, y a tus amigos.
Saltó sobre Yuli, quien cerró los ojos y se cubrió con la Guadaña. Pero el impacto nunca llegó. Abrió los ojos: Heredia estaba suspendida en el aire, inmóvil y sorprendida.
-Andá a sacar a tus amigos –le dijo Caballero, quien estaba manteniendo a Heredia en el aire con magia-. Dale, que a Re Ojeda se lo están por comer allá. Yo la mantengo acá mientras pueda.
-Profe… ¿Por qué nos está ayudando? –preguntó Yuli.
-Porque les tengo mucho afecto a ustedes, creo que el año pasado ya se dieron cuenta –dijo Caballero, y una sonrisa se le dibujó en la cara-.
-Gracias –dijo Yuli-. Cuídese ¿está bien?
-No te preocupes –dijo la profesora-. Voy a estar bien, siempre y cuando no—
La frase quedó incompleta y Yuli tuvo que ahogar un grito: La mitad de abajo del cuerpo de la profesora se estaba volviendo polvo. En unos segundos, se había evaporado por completo. Heredia aterrizó suavemente, riendo.
-Sabías que por ser tan blanda ibas a terminar mal. Traté de advertírtelo un montón de veces y no me quisiste escuchar.
Yuli había caído de rodillas al suelo, sin creer lo que acababa de ver: Heredia había acabado con Caballero como si nada, y parecía seguir reprochándola.
-Y ahora seguís vos –dijo Heredia.
Y se acercó a Yuli caminando lentamente.
-Se colgaba… -dijo Yuli en voz muy baja.
-Disculpame, ¿Qué? –dijo Heredia.
-Hablando con nosotros, en clase. Se colgaba…
Yuli se levantó lentamente, aún mirando el suelo.
-Nos aprobaba aunque nos rascábamos las pelotas… Nos dejó poner puteadas en el radioteatro…
Levantó la vista, llena de odio.
-Cagaste.
Yuli saltó con la Guadaña, tan rápido que Heredia quiso cubrirse la cara con las manos, pero para cuando los brazos estaban en alto, ya no había una cara que cubrir. La cabeza cayó al suelo donde se hizo polvo instantáneamente. El cuerpo se dobló sobre sus rodillas y se evaporó antes de caer de frente. Yuli se quedó mirando la montaña de polvo con los ojos llorosos por un instante, pero se dio vuelta y, sin decir nada, fue a ayudar a sus amigos con los demonios restantes.
-Pero bueno –dijo Natasha, un rato más tarde, saliendo de la escuela-, por lo menos no era mala, te terminó ayudando, ¿no?
-Sí, pero igual…
Yuli seguía sin saber qué decir. Se sentía triste y agradecida al mismo tiempo.
-Esto de ser la Cazadora es un dolor de ovarios –dijo al final-.
-Pero estamos nosotros –dijo Marian-. Manu, la gorda y yo.
-Yo soy un vampiro, ¿se acuerdan? –dijo Natasha.
-Siempre fuiste una comehombres sin alma –le dijo Manu-, no creo que haya mucha diferencia.
Todos se rieron excepto Natasha.
-Nah, pero tienen razón –dijo Yuli-. Hay que seguir adelante… Y lo demás, cosas que pasan.
El sol comenzaba a asomarse y hacía frío. Yuli, Manu, Natasha y Mariano siguieron caminando juntos, sabiendo que nada les iba a pasar de esa forma. Todo estaba tranquilo ahora.
-Jajaja, “vampetera” -rió Mariano.
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